Carta al soldado Bradley Manning
Está cayendo la noche sobre
el ventanal de mi patio y mi pensamiento vuela sobre la noche en la que está
viviendo el soldado Manning, que será juzgado por connivencia con el enemigo.
En la noche de una celda, en las noches infinitas que ya no terminarán para
Bradley, está una de las víctimas reales de esta historia increíble, pero
cierta, y evidente donde la verdad es delito, y la luz sobre lo que ocurre se
persigue.
No tenía que haber copiado
archivos, y menos ponerlos a la luz -aunque al final todo se sepa, y todo
llegue a conocerse- pero este infeliz se fió de quien buscaba ¿notoriedad?
Tampoco podemos juzgar a Julian Assange, porque, aunque sea con otras
intenciones de fondo, dar a conocer la verdad es siempre un servicio.
¡Qué miedo se tiene a la
libertad! ¡Más miedo aún a que se sepa la verdad! Y en el fondo de esta historia solo existe una
historia fantástica –ficticia diría yo, querido Sancho- en la que unos señores
siguen siendo los amos del mundo, y la verdad no debe ser descubierta.
Todos están defendiendo sus intereses, aplicando mil
razones en sus noches eternas ¡esos sí que viven en la noche! Pero lo más
triste es que nos están acostumbrando a los occidentales a vivir en una noche
que no pasa. Nos hicieron materialistas de una pobreza peor que la comunista,
nos hicieron incapaces de vivir sin consumir, nos vendieron una democracia irreal que nos permite solo
levantar la voz en la mesa de nuestro salón… pero esto es otra historia.
Solo quería en esta noche pensar en el soldado
Manning cuando todos discuten sobre la soberanía, la persecución, las
embajadas, el asilo de Assange… Ese muchacho arruinó su vida, la ha destrozado,
solo Dios ¡que ni siquiera él! Sabe qué le llevó a tomar esa decisión, a
traicionar a su “patria”, pero lo cierto es que el sufrimiento exterior y ahora de todo tipo del soldado Manning es imposible de calcular.
Nadie pensó en su madre, su padre, su familia… nada
importa la persona, solo la institución, la ocultación de la verdad, la
supremacía, el dominio, el poder… pero no solo esto es una actitud
norteamericana, sino de cualquier país, y de cualquier institución divina o
humana… y lo peor es que también está en el corazón de todo hombre y mujer.
La verdad es necesaria, y para ello también la
transparencia, nadie puede apropiarse de los datos, ni de las situaciones, ni
de lo que sucede… porque es nuestro, porque la vida sigue siendo del pueblo.
Reyes, emperadores, tiranos, señores medievales, señores, dictadores,
terratenientes, presidentes… todos acaban creyéndose imprescindibles,
protectores de tal forma que al final tratan a los ciudadanos como personas
inmaduras y gobiernan desde sus criterios.
La historia del soldado Manning solo me lleva a
pensar en su sufrimiento, en el sufrimiento de todas las cabezas de turco, de los
conejillos de indias que usan los poderosos de un lado y de otro. No sé si
Assange debe estar en la cárcel o no, lo que sí es cierto que al final los más
desgraciados son los que pagan duramente.
Conozco presos que por robar más de 10.000 euros
cumplen 5 años, pero el cuñado del rey no estará en la cárcel, o el traficanteOubiña ya salió de ella. Mi reflexión no es profunda, sino dolorida, compasiva
con este pequeño soldado que ya ha muerto, que vida malgastada porque al final
nadie defiende la verdad, sino la ofensa que supone conocerla. Esto le ocurre a
USA, al mundo y a cualquier familia, pueblo, grupo, asociación… ¡qué no se
sepa! El parecer sobre el ser.
Bradley, que tengas buena
noche, en el fondo, todos podríamos ser como tú, siento tu noche eterna, deseo
que puedas vivir la noche con la mayor luz posible. ¡Tú eres la víctima! No
tengo datos para ello, pero no sé porque lo sospecho, y seguro que los que
leéis esta carta también.
CARTAS ABIERTAS es firmada por un amigo que prefiere el anonimato, tiene libertad plena para expresarse en este espacio que le cedo de mi blog. Nos vemos.
ENLACE: Plataforma por la liberación de Bradley Manning www.bradleymanning.org
FOTOS: www.bradleymanning.org


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