10 de marzo de 2015

Las sombras del Periodismo

En el nuevo escenario de los medios de comunicación, en este mundo hiperconectado donde todo influye todo y a todos, los periodistas y el periodismo nos vemos limitados por seis P, definidas por el profesor, de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla, Ramón Reig: P de propietario de los medios, P de publicidad, P de producción de la noticia, P de público, P de política y hasta por la propia P del periodismo

La connivencia de los medios y los periodistas con otras muchas empresas, ajenas al periodismo en sí o a la comunicación, pero que por intereses comerciales y diversificación del capital han invertido en empresas periodísticas, ha ampliado la censura y la autocensura en los periodistas que callan para mantener contentos a quienes en definitiva les pagan el pan del mes. 

Los propietarios de los medios ya no solo tienen compromiso con la verdad, sino otros muchos intereses: económicos, políticos… que trascienden al mismo medio, incluso en el accionariado de periódicos, radios y televisiones, hay bancos y otras entidades que velan por mantener intachable su reputación. Si no están presentes de manera directa, se aseguran el beneplácito del medio y los periodistas a través de la publicidad, no por gusto las principales empresas, los partidos políticos y hasta la administración pública invierte gran cantidad de dinero en campañas publicitarias. 

Ante este panorama los periodistas se quedan con poco margen para investigar a fondo y sacar a la luz pública “lo que otros quieren mantener oculto”, aunque sí tienen todo el poder para divulgar las bonanzas de quienes los patrocinan o están detrás de los medios. La producción de noticias por tanto se queda al servicio de quienes mantienen a los medios, que en la mayoría de las ocasiones se mantienen al margen de la verdad y solo se dedican a dar voz a las notas de prensa de los gabinetes de los partidos políticos, instituciones y empresas, incluso hasta las declaraciones en las redes sociales, saltándose a la ligera la máxima periodística de contrastar todas las informaciones antes de ser publicadas. 

Los periodistas, atados de pies y manos en estos medios, solo se dedican a hacer aquello que le orientan sus jefes y no se atreven a decir toda la verdad con tal de no acabar con su estatus quo y engrosar las listas del paro. Los más arriesgados se desentienden de todas estas ataduras y se aventuran gracias a Internet en nuevas apuestas por la verdad para un público ávido de la misma y con la suficiente capacidad crítica para discernir sobre la realidad. 

Lamentablemente, el lector promedio de los medios tradicionales se ha convertido en un receptor acrítico, que no analiza aquello que recibe, solo se conforma con lo expuesto por su diario de cabecera para mantener su mundo como se lo imagina. Algunos medios han matado la capacidad de pensar de su público, que se queda solo en lo dicho palabra por palabra, pero no es capaz de ir más allá. En esta época donde hay una sobreproducción de noticias, los usuarios están saturados ante tanta avalancha de sucesos y terminan por refugiarse en su cortijo. “¿Para qué buscarle la quinta pata a la mesa?”, pensarán muchos.

NOTA: Apuntes de la clase de Estructura y Políticas de la Comunicación por Ramón Reig en la FCOM de la Universidad de Sevilla. 

11 de febrero de 2015

Mejor

Cuando la sutil diferencia entre ser el mejor o hacerlo lo mejor posible, está en la salud. La decisión está clara desde hace años: nada vale el bienestar, ni la vida de nadie, menos la mía, si en ello nos perdemos para siempre. Los imprescindibles tarde o temprano serán reemplazados, aunque a muchos se le vayan las horas tratando de demostrar lo contrario.

 

24 de enero de 2015

¿Humanos?

Cuando una persona, asociación, Estado o cualquiera otra manifestación del ser humano, se cree con la capacidad de privar a otros de libertad porque sí, de imponerle su visión del mundo a través de la persuasión extrema, incluso de quitarle la vida a otros. Justo en ese momento, deja de ser humano. Hay tantos que han sobrepasados estos y otros límites, hay tanta falta de humanidad...

20 de enero de 2015

La otra Baracoa de Cuba (II)

A menos de ocho kilómetros de la ciudad de La Habana, este pequeño pueblo de pescadores, trabajadores y hombres y mujeres de campo, vive de lo que regala la cercanía al mar. Así como del atractivo turístico en época de verano ante el Sol abrasador de Cuba, razón por la cual desde hace uno años se rescata el espacio que antaño era parte del mar y la mano del hombre hizo suya.

Más pequeño que el malecón de La Habana, Playa Baracoa también tiene el suyo.

Playa Baracoa Bauta

La brisa del mar invita, pese al calor, a recorrer sus calles en familia.

Playa Baracoa Bauta

En el pueblo antes había incluso una salina, que hoy es solo una laguna.

Playa Baracoa Bauta

Si bien el mar está presente en los baracoenses, muchos de sus habitantes tienen sus propias huertas, cría de animales y hasta de caballos.

Playa Baracoa Bauta

Playa Baracoa Bauta

Playa Baracoa Bauta

Como en toda Cuba, el puerco asado marca las fiestas por el nuevo año.

Playa Baracoa Bauta

Otra tradición de la isla es la quema de muñecos para, según cuentan, llevarse todo lo malo del año pasado con el fuego y llegar al nuevo con energías positivas y renovadas.

Playa Baracoa Bauta

Playa Baracoa Bauta

Playa Baracoa Bauta

17 de enero de 2015

Mínimos

Para pensar hay que tener resuelto un mínimo de problemas. Al menos para pensar bien, no solo en los problemas del día a día, e incluso para poder darle la vuelta a la cotidianidad, hombres y mujeres necesitamos saber que tenemos un mínimo resuelto. Pensar no es un lujo, pero en una sociedad donde necesitamos de tanto y tenemos tanto, pensar lleva mérito aunque sean ideas sueltas y difusas.