20 de noviembre de 2014

Sudán: un gran país, con grandes etnias

En un principio la lucha en Darfur era un conflicto entre las etnias del lugar, y es que Sudán cuenta con una multitud de etnias, además posee una gran densidad demográfica, de 17 habitantes por kilómetro cuadrado, sobre todo, en Jartum, su capital y en las zonas del Nilo Blanco y Azul, las más habitadas. Estas etnias se ubican principalmente al norte y al sur del país. Antes de seguir hablando de Darfur conozcamos las etnias mayoritarias de este país. En el norte se pueden encontrar tres principales: beja, jamala y nubios.

Los beja son una etnia descendiente de los indígenas africanos de la zona, habitando en las colonias del Mar Rojo, aunque también se hallan algunos grupos más minoritarios en Eritrea, Egipto y en el desierto del Sahara, sin llegar a ser arabizados. Esta etnia africana se divide a su vez en cuatro clanes de gran importancia que son los Bisharin, Amarar, Hadendowa (los más numerosos) y por último los Bani Amir (los mayores poseedores de tierra de esta su etnia). Son trabajadores de la agricultura de carácter conservador, orgulloso, distantes y con una máxima importancia a la dedicación de su cabello, como símbolo diferenciador de las demás etnias.

Al principio el imperio de los tres reinos de Nubia estaba compuesto por Nobatia, Makuria y Alodia, todas de la religión cristiana. No obstante, en el siglo X con la popularidad del Islam, la mayoría de ellos, se pasaron a ésta bajo el término sufí, que nombra a aquellas personas que alcanzan el más alto grado de espiritualidad islámica. Aunque no hayan sido arabizados, sí ha influido su lengua en este territorio, pero siempre siendo predominante su idioma propio, el beja, ya que para su población, es el que se ajusta a los propios valores éticos de su etnia.

En otro lugar, concretamente, en las montañas de Nuba de la zona de Kordofán, justamente en la provincia central de Sudán, con más de 20 clanes, entre los que destaca los Acheron, Tagoi, Ko, Otoro… entre otros, están ubicados los luchadores nubios. Este grupo musulmán se dedica en su tiempo libre a la lucha, como algo casi religioso, se llenan el cuerpo de ceniza para simbolizar la resistencia, la virilidad y la eternidad. Son expertos agricultores de mijo, sésamo y cacahuete, a parte de la dedicación a la ganadería para la aportación de carne. Es la etnia más alfabetizada de Sudán por su prestigiosa historia y culturización en más de 50 dialectos distintos, teniendo el árabe como segundo idioma oficial de su sociedad, además de la introducción de la religión árabe en determinadas zonas nubas, aunque sigue practicándose la suya tradicional. Su religión consiste en la creencia de la figura del chamán, como esencial en sus prácticas. Debido a ser una civilización estratégicamente posicionada en las montañas con numerosas extensiones de terreno, se han visto muy en conflicto con el gobierno de Jartum por querer expropiarle sus tierras.

La etnia minoritaria de éstas tres del norte, son los jamala, de la cual no se sabe mucho de ella, aparte de que se dedican a la agricultura y cría de animales para su supervivencia en el terreno.

Sudán, es un país rico en recursos tales como el algodón y el petróleo, concretamente, donde hay más abundancia de estos elementos es en la zona sur de Sudán, que se independizó en el 2011, 6 años más tardes del fin de la Segunda Guerra Civil Sudanesa y de la firma del Acuerdo General de Paz. Este territorio es uno de los más poblados, con más de 9 millones de habitantes, siendo su capital Yuba, la más habitada del lugar. Como la mayor parte de Sudán, es una sociedad que se basa en unos hábitos de vida rurales y en una economía de subsistencia, dedicándose a la agricultura y a la ganadería, y solo unos pocos a la pesca. En esta región hay multitud de etnias, pero como en Sudán del Norte, en el Sur son tres las que prevalecen: dinka, nuer y shilluk.



Los dinkas son los más numerosos de esta parte de la región, dividido a su vez en 21 clanes, cada cual con su propio líder elegido por los miembros de la comunidad, independiente de los otro clanes, sin estructurarse por una sociedad de clases, sino que todos los individuos de la sociedad se rigen por las mismas normas, dando igualdad a todos. Esta etnia nilótica se encuentra situada en las dos partes del río Nilo, hablando el nilo-sahariano procedente de esta zona. Como en todas las tribus, ha prevalecido la dedicación a la ganadería como forma de subsistencia, y a otras actividades diversas del sector primario, como lo son la agricultura y la pesca. Pero con el paso del tiempo, y gracias a los avances han ido adquiriendo mayor importancia y peso la industria y el comercio. En esta etnia ni el cristianismo ni el islamismo han tenido tanta repercusión, pues el 94% de sus habitantes siguen con sus creencias religiosas tradicionales. Ellos creen en un solo dios llamada Nhialac, creador de la vida, y mediante los espíritus Yath y Jack, y los sacrificios religiosos del ganado, se ponen en contacto con Nhialac, para que escuche las plegarias de sus creyentes.

Los segundos más numerosos son los nuer, también situados a ambos lados del río Nilo, más específicamente en las zonas de los ríos Bahr el Ghazal y el Sobat. Aunque fuera del Sudán del Sur, también se puede encontrar esta etnia localizada en el país de Etiopía y el centro de Sudán, debido a los conflictos emergidos en su región que la obligaron a desplazarse, encontrando asentamiento en estas zonas. Es una sociedad que no tiene sistema judicial, ni político organizado, y lo solucionan todo por medio del jefe piel de leopardo, que es como “el juez” del territorio. Se basan en una economía de subsistencia por medio de los sectores primarios, con la peculiaridad de que se comen a los animales solamente cuando mueren por causas naturales, y los matan exclusivamente para eventos especiales, ya que para ellos cada animal es símbolo de riqueza. Tienen un idioma propio, nuer, el cual procede de la raíz del idioma nilótico-sahariano, y es uno de los más hablados de toda África oriental. Respecto a su religión mantienen la suya propia, con su Dios supremo Kwoth, y sus distintos espíritus que escuchan a sus creyentes por medio de los sacrificios realizados por ellos, mediante la ayuda del jefe de piel de leopardo.

Por último, la etnia nilótica Shilluk, antes de la Segunda Guerra Civil Sudanesa, vivía cerca del río Sobat, pero en la actualidad, han quedado reducido en las dos orillas del río Nilo, cerca de la localidad de Malaka. Su lenguaje, como las otras dos etnias anteriores, procede del nilo-sahariano. Basado en la agricultura, al igual que sus vecinos dinka y nuer, tenían la diferencia de ser sedentarios. Al contrario que los dinka, tenían un gobierno jerárquico con clases sociales en las que constaba un rey, en el que a partir de él, se realizaba la pirámide social completada por nobles, campesinos y esclavos.

A diferencia de los nuer, los shilluk han sido el primer pueblo donde la inmensa mayoría de ellos se han transformado en cristianos, en el siglo XIX, con la llegada de los misioneros, construyendo iglesias protestantes y católicas. Solamente una pequeña proporción continúan conservando sus propias raíces religiosas, y otra minoría se convirtieron al Islam. Otras etnias de Sudán del Sur, pero que ocupan una minoría de la población son los acholi, bari, suri (etnia más agresiva de Sudán del Sur) entre otras.

Por último en el sur oriental, en el sudoeste de Sudán del Sur, y algunas zonas de la República Democrática del Congo y sudeste de la República Centroafricana, habitan la etnia africana azande, que significa pueblo que posee muchas tierras. Es una etnia que como la mayoría posee su propio dialecto llamado zande. Su economía también se basa en la agricultura y ganadería. En sus creencias, no prevalece ningún tipo de Dios, ni rituales de sacrificios para que escuchen sus plegarias, sino que se funda en las teorías y prácticas de la magia, de la hechicería y de los oráculos. 

NOTA: Este reportaje sobre Darfur ha sido realizada por Laura Campos Cervera, Laura Vivero León y un servidor para la asignatura Periodismo Político y Económico. Nuestras principales fuentes han sido los libros Darfur: historia breve de una larga guerra de Julie Flint y Alex de Waal y Darfur: Coordenadas de un desastre de Alberto Masegosa.

14 de noviembre de 2014

Puerto de la Cruz y el olor a mar

Quienes hemos vivido en una isla toda la vida, cerca del mar, sabemos sentir ese olor tan peculiar que da la cercanía al agua salada, y no me refiero al olor a pescado, que en ocasiones roza la peste, sino a un olor único y liberador como pocos otros. Es llegar a una costa y los sentidos explotan con el aire, antes me pasaba cuando me pasaba casi una semana alejada de mi pueblo Playa Baracoa. Ahora que vivo en Sevilla capital donde solo un río me acerca al agua, llegar a una ciudad bañada por el Océano Atlántico es todo un regalo.

En Puerto de la Cruz, Tenerife, estuve este verano después de un duro año en la facultad, había mucho que celebrar y qué mejor regalo que sentir el salitre en mi cara. Bueno, ir a Cuba sin dudas hubiera sido estupendo, pero por unos kilómetros menos y muchísimos euros también, las islas Canarias son lo más cercano a mi pequeño caimán que tengo en España.

Como en casa me sentí en Tenerife, ya me habían advertido: "los canarios tienen un carácter muy parecido a los cubanos" y es que más allá de decirle guagua a los autobuses, a los canarios y a los cubanos nos unen años de idas y venidas de un sitio para otro. La manera de pintar las casas, también es otra peculiaridad muy parecida a los míos y claro está el mar.

No hay mayor placer que las olas, el agua, la arena, aunque en Tenerife dado el volcán la arena es totalmente negra cuando hay, cuando te encuentras. Pero igualmente la gente se entrega a sus aguas, "mar traes, mal te llevas". Un servidor no es amante de bañarse mucho el mar, pero sentirlo, solo sentirlo, con eso me basta y espero que en estas fotos haya recogido mi emoción.

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Puerto de la Cruz Tenerife 2014


Puerto de la Cruz Tenerife 2014


Puerto de la Cruz Tenerife 2014


Puerto de la Cruz Tenerife 2014


Puerto de la Cruz Tenerife 2014


Puerto de la Cruz Tenerife 2014


Puerto de la Cruz Tenerife 2014

12 de noviembre de 2014

Darfur: los caballos del Diablo

Con el objetivo de aminorar a las tribus oriundas de Darfur, el gobierno de Sudán comenzó a abastecer armamento e impunidad total a tribus árabes en el Norte de la región. Uno de los líderes de los llamados janjaweed, Musa Hilal, afirmó en una entrevista a Daily Telegraph que “somos nosotros los que estamos luchando contra los janjaweed” en clara referencia a las tribus que se alzaban por mejoras en la zona. Pero ha quedado latente que la destrucción de aldeas, violaciones en masa e incluso matanza de niños, ha sido obra de Hilal quien ha expresado en otras ocasiones que “no tememos a los medios, a la prensa, ni a los intrusos extranjeros”. (Flint y De Waal, 2005) 
“Janjaweed” es un término que se utiliza habitualmente en Chad como sinónimo de “bandido”. Su fonética tiene ecos que explican ese significado: Jinn es una palabra que se emplea en árabe para referirse al diablo, y jalad significa “caballo” en esa lengua. Algunos semiólogos apuntan que el término tiene asimismo resonancias de la letra “G”, en alusión a los rifles G3, populares en Wadai y Darfur.” (Masegosa, 2008) 
Uno de los indicativos reales del apoyo del gobierno a los janjaweed es la prosperidad que ha experimentado la zona donde se asentó desde 1996 Musa Hilal con sus tropas. La ciudad de Misteriha se encuentra custodiada desde entonces por patrullas del ejército, con una carretera asfaltada y una gran vida interior que incluye edificios, casas de huéspedes, pista para helicópteros, una gran mezquita y planes de suministro eléctrico. (Flint y De Waal, 2005). El objetivo del gobierno ha sido reducir la situación de Darfur a un conflicto entre tribus y evitar abrir otro frente de batalla en el país, así se centrarían en el sur de Sudán y dejaban a Hilal el control de la zona

Los janjaweed están formados en su mayoría por la tribu árabe nómada abbala rizeigat, durante siglos dedicados a recorrer Darfur con sus camellos de un lado para el otro, de hecho también son conocidos por los camelleros. Si el control de Darfur era imposible, controlar a una tribu que no tenía sitio fijo se volvía una misión imposible que ni durante el gran sultanato, ni luego los ingleses pudieron tener en su poder. De hecho entre sus filas no había ningún título reconocible hasta que los británicos designaron para el cargo de nazir a Ibrahim Musa Madibu, pero como era de otra tribu de camelleros, los baggara rizeigat, los otros seguían sin un jefe claro. 

En 1925 intentaron que mediante un congreso entre los abbala rizeigat se eligiera un nazir y así asentar a esta tribu en unas tierras, pero el intento fracasó porque uno de los candidatos apoyaba a los británicos. Al no estar claro entre las demás tribus de Darfur el estatuto de los abbala, los conflictos con todas las demás se hacía cada vez más creciente y si durante unas décadas se acogían por los fur o masalit, ya no construían ni pozos de agua en el camino de los camelleros por temor a que se apoderaran de las tierras. 
“Si los camelleros rizeigat hubiesen ganado el nazirato, podrían haber obtenido una extensa área de pastos al norte de Jartum como tierras natales tribales, finalizando una búsqueda prolongada durante siglos”. (Flint y De Waal, 2005) 
Precisamente el padre de Musa Hilal, Hilal Mohamed Abdalla, obtuvo el poder en 1984 y aunque fue uno de los jeques de los rizeigat, nunca llegó a alcanzar su nazirato. Desde 1973 los rizeigat se establecieron por Aamo, cerca de otras aldeas árabes, con las cuales tendrían constantes enfrentamientos por las tierras. En 1995 el gobierno de Jartum les concedió un amir a los rizeigat y otras cinco tribus árabes para minimizar a los fur. Justo un año antes había dividido Darfur en tres regiones con un jefe árabe en cada una de ellas. 

Lo que durante siglos se había llamado Darfur en clara alusión a dicha tribu, ahora era Darfur Occidental, Darfur Meridional y Darfur Septentrional. Con los árabes en los cargos públicos y los janjaweed en el mando militar de la región, frases como “Somos los señores de esta tierra” o “Vosotros los negros aquí no tenéis ningún derecho… Nosotros somos el pueblo originario” se oían entre los soldados y líderes bandidos cuando atacaban las aldeas.

Darfur está muriendo, es un juego de la MTV lanzado en 2008 para concienciar sobre el genocidio
NOTA: Este reportaje sobre Darfur ha sido realizada por Laura Campos Cervera, Laura Vivero León y un servidor para la asignatura Periodismo Político y Económico. Nuestras principales fuentes han sido los libros Darfur: historia breve de una larga guerra de Julie Flint y Alex de Waal y Darfur: Coordenadas de un desastre de Alberto Masegosa.

11 de noviembre de 2014

Muros

25 años de la caída del Muro de Berlín este 9 de noviembre de 2014 y el domingo el mundo se felicitaba, las frases ocurrentes sobre muros, limitaciones y el fin de la antigua Unión Soviética llenaban las redes sociales y los medios de comunicación tradicionales. De un lado claro, del otro se preguntaban totalmente lo contrario porque es que el mundo para que sea mundo tiene que haber de todo, como reza el refranero popular. 

Lamentablemente este mundo sigue siendo casi tan igual a cómo era hace 25 años, si bien las tensiones ya no son tan claras entre dos grandes superpotencias, lo que significaba aquel muro, el límite preciso -físico- en una ciudad como Berlín, en un país como Alemania, dividido en una República Federal y una República Popular, ya no es sólo la división entre capitalistas y comunistas. En el actual mapa geopolítico, los enfrentamientos toman diversas magnitudes y se ven reflejados en muros de cruel concreto o en ideologías, políticas o religiones a las cuales no es preciso poner calificativos. 


La última frontera visible entre el capitalismo y el comunismo es sin dudas las dos Coreas. Tan distintas como lo pudo ser en su momento la Unión Soviética de Estados Unidos, cada uno predicando sus libertades, recortando la vida de las personas de una manera u otra, y dando titulares jugosos para los medios de comunicación de la ideología contraria. Y por supuesto creando tensiones cada cierto tiempo para que el mundo recuerde que ahí están, divididos, pero presentes y qué en cualquier momento pueden estallar, igual que en aquella Guerra Fría en la cual se vivía con más miedo que en peligro real

A la superada Guerra Fría, aunque habría que matizar con los intentos de posicionamiento de la actual Rusia, pero eso es tema de otro costal, habría que agregarle la actual cruzada yihadista en el Medio Oriente. Esta región del mundo lleva años hirviendo de una manera u otra, como mismo en su momento en Occidente los cristianos aún no habían dejado imposiciones y evolucionado. Al temor por el mundo islámico que desde finales de la Guerra Fría se fue alimentando en Occidente, en 2001 después del ataque a las Torres Gemelas, se le unió la llamada Guerra contra el Terrorismo, otra cruzada, esta comandada por el por entonces presidente Bush y seguida por Obama, que no ha hecho sino reavivar viejas heridas y crear pequeños-grandes monstruos como el Estado Islámico que hoy combate en regiones como Libia o Siria. 

La religión como pretexto, la libertad como bandera, no son legítimas cuando en su nombre se matan millones de inocentes y no se crean puentes, si no que se edifican muros de odio entre pueblos y entre personas. 

Los muros físicos sin dudas son dañinos, pero los mentales llegan a ser peores cuando tras estos se esconden intereses políticos y económicos, que benefician a solo unos pocos. En un mundo globalizado, donde se supone todo está más cerca, la libertad de movimiento es bandera, las fronteras cada vez son más difusas entre los países, esa globalización tan soñada por muchos, por quienes menos tienen en su tierra de origen, al final solo es utilizada por quienes más dinero poseen, por las grandes multinacionales y por quienes tuvieron la dicha de nacer en los llamados países desarrollados. 

Los otros, los que toda la vida han sido unos sin voces y seguirán siéndolo, tienen que conformarse con quedarse en su lugar de origen o arriesgar su vida en un viaje por tierra o mar para llegar a lugares donde tener mayores posibilidades, aunque en algunos de ellos, lo primero que se encuentren sea un gran muro, o leyes anti-inmigración que reducen la movilidad natural del ser humano

El más sonado ejemplo es el muro que separa México de Estados Unidos, un país sumido en la pobreza, donde gobiernan quienes más tienen y más quieren, donde la violencia se salda cada día con decenas de personas, quien quiere escapar de todo eso o simplemente mejorar su nivel de vida, llegar al "sueño americano" no lo tiene tan fácil como los cubanos, que por la llamada política de pies secos, pies mojados, si tocamos territorio americano ya estamos dentro con muchos derechos. No obstante, quienes se quedan en Cuba no viven con un muro que limita, sino con el embargo económico que prohíbe más de un acuerdo para mejorar la alimentación o la salud de los cubanos. 

En Palestina no solo hay un muro más grande que el de Berlín, sino que Israel les tiene impuesto también un embargo económico y cada cierto tiempo, tienen que resignarse con los bombardeos indiscriminados de su vecino que merma sus únicas vías de entradas de alimentos, esos túneles por los cuales también se supone que entraban armamentos. 

Los muros siguen existiendo 25 años después, incluso en países tan lejanos o desconocidos como Australia que imponen unas duras condiciones a quienes decidan migrar a su país y no aceptan a ni una de las deplorables embarcaciones que salen de las islas de Oceanía. Donde quiera hay muros, la percepción depende de dónde vengas. Nunca serán iguales para un europeo que para un latinoamericano o para un africano. Aquello de que el dinero no compra la felicidad puede ser cierto, pero cierto es que sí derriba muros.

6 de noviembre de 2014

Darfur: en medio del fuego

En el mapa político de Sudán, Darfur se encuentra casi en el medio de dos grandes regiones sudanesas que tanto ideológicamente, como de manera administrativa, son diferentes. Si en el Norte de Sudán, donde se encuentra la capital del país Jartum, hay una mayoría árabe con creencias musulmanas, en el Sur están animistas y cristianos que se identifican más con la cultura subsahariana que con los árabes. De hecho hasta 1947 ambas regiones fueron controladas por separado por Gran Bretaña, quien en un intento de simplificar la región, unió norte y sur, creando nuevos conflictos pues el sur no quería ceder en su autonomía. 

Bajo el nombre de Anyanya desde 1967, guerrillas tribales del sur de Sudán se levantaron en armas contra el gobierno central de Jartum en 1955. Los sucesivos mandatarios de Sudán vieron su fuerza debilitada por el conflicto del sur e incluso por las incongruencias dentro de Jartum. Ismaíl al-Azhari, Primer Ministro de Sudán independiente, no pudo con la fuerza de los rebeldes sureños que se habían unido a los crecientes movimientos juveniles que pedían cambios en el país. La inestabilidad de los siguientes gobiernos fue aprovechada por los rebeldes: de una coalición de fuerzas conservadoras, pasando a un golpe de Estado que finalmente fue derrocado por las protestas ciudadanas y dio paso a un gobierno provisional, llevaron a otro general golpista, Yaafar al-Numeiry, a firmar en 1972 un tratado de paz. 

Luego de 17 años de guerra continua entre Norte y Sur, hubo un parón de una década a las rencillas no resueltas entre dichas regiones. Si bien en 1971 el Movimiento de Liberación de Sudán del Sur logró unificar a todas las guerrillas sueltas, con el objetivo común de crear un gobierno de Sudán del Sur, fue gracias a la ayuda de organizaciones cristianas, tanto mundiales como africanas, que se logró la firma del Tratado conocido como el acuerdo de Addis Abeba. No obstante, el gobierno de Jartum continúo alerta con los habitantes del sur de Sudán y no cesó la actividad de sus tropas en la región, lo que llevó nuevamente al estallido de la guerra civil en 1983. 


La gota que colmó el vaso de los ciudadanos del sur fue la imposición de la sharia o ley islámica en todo el país, el gobierno de Jartum incapaz de mejorar la situación económica de Sudán y sumido en casos evidentes de corrupción vio una salida fácil, pero significó nuevamente la vuelta a las armas entre Norte y Sur. Nuevos movimientos, entre ellos el Ejército de Liberación Popular de Sudán (ELPS) comenzaron los ataques contra Jartum. El descubrimiento de petróleo en el sur de Sudán era la única salida a los problemas económicos, el ELPS atacó como primer objetivo los yacimientos petrolíferos que según Alberto Masegosa: “la compañía norteamericana Chevron calculó en dos millones de barriles diarios las reservas que quedaron bloqueadas”. 

Hasta 2005 se extendió esta segunda guerra civil que salpicó en más de una ocasión a los habitantes de Darfur, aunque al final no fueron tomados en cuenta en el tratado de paz, razón por la cual lanzaron su propia guerra contra el gobierno de Jartum. El ELPS, dirigido por el coronel John Garang, intentó sumar a Darfur al conflicto, pero en cambio removió antiguas rencillas entre árabes y tribus de esta región, que empezaron sus propias guerras internas, no tenidas en cuenta por ninguna de las otras dos partes que seguían con su propio conflicto de intereses. Los líderes de Sudán apoyaron de a poco a los árabes de Darfur, creando verdaderos monstruos, conocidos como los janjaweed, quienes tuvieron vía libre para imponer allá donde fueran un terror generalizado que acabó con la vida de millones de personas. 

UNA REGIÓN EN CONFLICTO 

Los problemas en Darfur no sólo se circunscriben a sus tribus, desde Chad llegaron árabes huyendo del dominio africano en dicho país. Si en Darfur los árabes dominaban a los negros africanos, en Chad sucedía lo contrario, razón por la cual se establecieron junto a las tribus árabes. De hecho en 1966 los chadianos procedentes de las provincias más asediadas por el padre de la independencia de Chad, Francois Tombalbaye, conocidas como BET (Borkou, Ennedi y Tibesti), crearon el Frente de Liberación Nacional de Chad (FROLINAT). 

Darfur se convirtió en la base militar de la FROLINAT que utilizó la cercanía con Chad para penetrar y acabar con Tombalbaye, quien triunfó en ese momento gracias al apoyo de Francia. No obstante, fue tanto el despotismo del chadiano que Francia le retiró el apoyo unos años después, lo que no impidió que un gran número de chadianos refugiados en Darfur robaran en la región. Los habitantes de Darfur respondieron con pequeñas milicias. 

Tombalbaye fue asesinado en 1975 y sustituido por Malloum, cristiano también, quien fue sustituido cuatro años después por uno de los líderes del FROLINAT, Gukuni Uedei, quien no continúo con el apoyo del gobierno de Jartum, si no con el del nuevo líder de Libia, Muamar Gadafi. Por entonces con 27 años, el propósito de Gadafi era unificar Chad, Sudán y Libia en un único y gran Estado árabe y musulmán, idea que no fue bien recibida por el general sudanés Gaafar el Nimeiry. 

Las ansias expansionistas de Gadafi encontraron sus mayores aliados en los tubus, una tribu chadiana justo en el centro de los BET, y en los derrocados mahdistas de Sudán. Pero los intentos del libio no fueron pasados por alto por Estados Unidos y Francia que pidieron al líder de los tubus, Uedei, que diera marcha atrás a un tratado firmado en 1980 para unir BET a Libia. Gadafi supo que la región estratégica para unificar los tres países sería Darfur, así que fraguó una alianza a mediados de la década del 80 con el predecesor del Niemery, Sedik el Mahdi, bisnieto de El Mahdi. El nuevo gobierno de Jartum permitió que las tropas libias se establecieran en Darfur, las llamadas Legiones Islámicas compuestas por unos 6 mil nómadas y mercenarios árabes empeñados en acabar con el gobierno de Chad. 

No obstante, el gobierno de Chad fue derrocado por un señor de la guerra chadiano, Idriss Deby. 
“El oeste de Sudán había servido en los primeros 40 años de la independencia sudanesa de patio trasero de los enfrentamientos fratricidas que durante ese mismo período se habían tranzado ininterrumpidamente en Chad con la interferencia de Libia: la región se había transformado en un tablero de ajedrez con forma de triángulo, que tenía sus vértices en Trípoli, Jartum y Yamena (la capital chadiana)”. (Masegosa, 2008). 
Darfur se quedaba con la influencia de años de idas y venidas de bandas armadas, que impusieron en la región la máxima de “el kalash trae dinero, sin kalash eres basura” en alusión al fusil de asfalto kaláshnikov, también conocido como AK-47.

NOTA: Este reportaje sobre Darfur ha sido realizada por Laura Campos Cervera, Laura Vivero León y un servidor para la asignatura Periodismo Político y Económico. Nuestras principales fuentes han sido los libros Darfur: historia breve de una larga guerra de Julie Flint y Alex de Waal y Darfur: Coordenadas de un desastre de Alberto Masegosa.